Mindfulness (un término anglosajón que ha sido traducido como Atención Plena) no es otra cosa que estar conscientemente presente, queriendo comprender qué es lo que ocurre momento a momento, desde una actitud abierta y amable. Se trata de prestar atención a nuestros pensamientos, emociones, sensaciones corporales y al ambiente circundante, de forma principalmente caracterizada por la aceptación.

Con Mindfulness se aprende a dejar de luchar, es decir de resistirnos a lo que emerge en cada momento, ya sea interno (pensamiento, emociones o sensaciones) o externo (situaciones, sonidos..). La práctica y el desarrollo de la aceptación mejora la relación con la realidad presente y aporta claridad, flexibilidad, libertad, y finalmente descanso.

Dicho así suena complejo, pero es mucho más simple de lo que parece. A veces no nos damos cuenta de que la mente va muy deprisa, y a menudo no disfrutamos del presente porque estamos, por ejemplo, juzgando, experimentando sensaciones desagradables del pasado o preocupándonos por el futuro. El cerebro genera de forma continua pensamientos y emociones que se manifiestan en la mente y en el cuerpo. En ocasiones, son tan fuertes que nos vemos arrastrados por ellos. La práctica de Mindfulness ayuda a crear un espacio entre nosotros y nuestros pensamientos y emociones, permitiendo no reaccionar impulsivamente ante ellos sino responder de forma consciente.

Es decir, esta práctica procura un estado de desidentificación con los pensamientos y las emociones que se producen en la mente. La capacidad para observar estos procesos en lugar de entenderlos cómo una realidad absoluta, ayuda a responder libremente en lugar de funcionar en piloto automático, haciendo que las decisiones que se toman sean congruentes con lo que uno desea hacer. Se trata de desarrollar a nuestro “yo observador”.

Esta atención nos permite sentir de forma directa aquello que está ocurriendo en nuestra vida: constituye una forma de tomar conciencia de nuestra realidad, dándonos la oportunidad de trabajar concientemente con nuestro estrés, dolor, enfermedad, pérdida o con los desafíos de nuestra vida. En contraposición, una vida en la que no ponemos atención, en la que nos encontramos más preocupados por lo que ocurrió o por lo que aún no ha ocurrido, nos conduce al descuido, el olvido y al aislamiento, reaccionando de manera automática y desadaptativa.

En realidad, Mindfulness no es otra cosa que una forma de meditación o escucha consciente del presente, que nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio interno al atender de forma integral a los aspectos de la persona: cuerpo, mente y espíritu. Los estudios científicos han comprobado que, empleadas correctamente, las técnicas de Mindfulness ayudan a reducir considerablemente el sufrimiento emocional y también resultan muy útiles para reducir el estrés y aumentar las emociones positivas, la capacidad de discernimiento y la compasión.

Orígenes y Evolución del Mindfulness

La práctica de Mindfulness no es nueva, sus raíces se sitúan en la meditación budista. Sin embargo, el interés de la ciencia occidental, y más concretamente de la neurociencia, arranca a principios de los años 70 cuando Richard J. Davidson y su equipo de la Universidad de Wisconsin comienzan a estudiar los efectos de la meditación en los monjes tibetanos. Este catedrático de psicología empleó técnicas de electroencefalografía y técnicas de neuroimagen (escáner cerebral) para medir si ocurría algún tipo de transformación cerebral por medio de la meditación.

Los resultados hallados, junto con los obtenidos por otros equipos de investigación, nos permiten afirmar que las técnicas de Mindfulness llegan a producir cambios beneficiosos y profundos en el cerebro. Por ejemplo, los estudios llevados a cabo por la Universidad de Harvard, el Hospital General de Massachussets y el Instituto Bender de Neuroimagen, han encontrado que con programas de entrenamiento en Mindfulness y meditación adaptados, personas sin experiencia previa obtienen transformaciones beneficiosas en sus cerebros en pocos meses.

En 1982, el Dr. Jon Kabat-Zinn, miembro de la facultad de medicina de la Universidad de Massacusetts, desarrolló un programa de 8 semanas basado en un protocolo de Mindfulness, que se ha convertido en un fenómeno mundial para tratar a pacientes con dolor crónico o estrés. Esta intervención psico-educativa, posteriormente denominada Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR), está hoy en día avalada por el Instituto Nacional de Salud de EEUU dentro de la denominada Medicina Mente-Cuerpo. El programa enfatiza la capacidad “de parar y ver antes de actuar” para aprender a “responder en vez de reaccionar a los acontecimientos”.

El Mindfulness ha transformando por tanto la esfera de la psicología clínica y de la psiquiatría, hasta el punto de que las más relevantes universidades internacionales (Harvard, Stanford, Massachusstes, Cambridge, UCLA, etc., y desde hace poco también la Universidad Complutense de Madrid) cuentan con centros de investigación especializados e imparten programas para médicos y docentes interesados en ayudar a adultos y niños por medio de esta práctica.

Gracias al creciente esfuerzo e interés de las comunidades neurocientíficas, hoy es un hecho innegable que el Mindfulness no sólo cambia nuestra mente, sino también nuestro cerebro – esto es lo que sugieren más y más investigaciones. Su práctica aumenta la capacidad de atención sostenida, y las actividades cerebrales ocurridas cuando se piensa en cosas negativas se reducen considerablemente al realizar ejercicios de Atención Plena.

¿Cómo se transforma nuestro cerebro?

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  1. La amidgala es la responsable de reaccionar de manera automática a las sensaciones de amenaza y miedo. La práctica de Mindfulness consigue que su activación se disminuya considerablemente.
  2. El hipocampo, responsable de múltiples funciones del aprendizaje y la memoria, se activa y densifica por medio de la práctica de Mindfulness.
  3. La corteza prefontal, cuya activación es fundamental para la regulación de las emociones y del comportamiento, se potencia por medio del Mindfulness.

En este video, el Dr. Dan Siegel, catedrático de psiquiatría clínica en la facultad de medicina de UCLA, co-director del Mindful Awareness Research Center y director del Mindsight Institute, explica los efectos que el Mindfulness tiene sobre el cerebro:

En estos videos, Ricard J. Davidson, catedrático de psicología y psiquiatría en la Universidad de Wisconsin y fundador y director del Center for Investigating Healthy Minds, nos habla sobre neuroplasticidad y meditación, así como de la relación entre la atención, la regulación emocional y el aprendizaje:

La página del Centro de Mindfulness de la Universidad de Massachussets (http://www.umassmed.edu/cfm/) complementa esta información con valiosos estudios clínicos sobre la reducción de estrés por medio de esta práctica.

Más información:

http://centerhealthyminds.org

https://www.mindandlife.org